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2025/07/06

Y la Vega Baja continúa perdiendo el alma...

Vega Baja es un yacimiento arqueológico de gran extensión, temporal y geográfica. Se ubica en una vega del Tajo que desde principios del siglo pasado había sido considerada como el lugar de expansión natural de la ciudad histórica, donde los desarrollos urbanos chocaron, en primer lugar, con las prevenciones paisajísticas establecidas para proteger las vistas de la ciudad histórica y la propia vega y, a partir de 2001, con la constatación de la existencia de un yacimiento arqueológico extenso y complejo, compatible con la capital del reino visigodo. La confluencia en el mismo espacio de arqueología, paisaje y expectativas urbanísticas daría lugar a un importante conflicto entre patrimonio y urbanismo, cuyos efectos llegan hasta la actualidad.  



  

Desde el año 2023, en función de un convenio firmado entre el Estado, la Junta de Comunidades y el Ayuntamiento de Toledo se vienen realizando tareas de “recuperación y musealización” del yacimiento de Vega Baja, incluyéndolo en un entorno ajardinado y de paseos, para que pueda ser visitado y disfrutado. Ahora mismo, se ha iniciado la segunda fase, que sigue el mismo planteamiento de puesta en valor y estética que la anterior.  


 Promover el acceso de los ciudadanos al patrimonio aparece recogido en el preámbulo de la Ley de Patrimonio Histórico Español como uno de los fines del Estado democrático. Algo que es deseable y bueno, como una herramienta para rentabilizar socialmente los restos del pasado.   


Sabemos que estamos ante un yacimiento de primer nivel, con restos arqueológicos romanos, visigodos e islámicos, y un uso continuado del espacio con fines agropecuarios, de extracción de arcillas y expolio de materiales antiguos desde entonces hasta la actualidad. El hecho de que los restos arqueológicos de la Vega Baja correspondan a lo que en su día fue la capital del reino visigodo, cuyo dominio se extendió por toda la península ibérica y el sur de Francia, convierte este espacio de nuestra ciudad en un “unicum”, es decir, en un yacimiento excepcional o singular. 

 

En el año 2008, se declaró Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica, la máxima figura de protección existente. El sitio había permanecido prácticamente abandonado desde 2011, cuando se paralizaron, sin completar los estudios, las últimas excavaciones arqueológicas sistemáticas. Después de tanto tiempo desatendido y dado el valor histórico-cultural de esta zona, parecería que lo más razonable habría sido pararse a reflexionar, acudir a expertos de reconocido prestigio en arqueología, restauración, historia y patrimonio, y desarrollar, antes de ponerse a hacer nada, un proyecto de futuro en el que se establecieran los mejores criterios posibles basados en valoraciones técnicas, para recuperarlo, conservarlo y ponerlo en valor.  


La cuestión es relevante porque, de hecho, desde 2008, cuando la administración lo declaró BIC, es obligatoria la redacción de un Plan Especial de Protección que nunca se ha materializado, y la administración tutelar del patrimonio, incomprensiblemente, nunca ha exigido. Este debería ser un documento que recogiera los valores del sitio, los objetivos a corto, medio y largo plazo, y las acciones generales y concretas para aumentar el conocimiento sobre él y ponerlo a disposición de los ciudadanos. 


 

 

Después vendría la cuestión de la plasmación práctica de los contenidos del Plan Especial, donde se recoja lo que se quiere trasmitir sobre los criterios de adecuación del espacio arqueológico, para su conservación, uso y disfrute de los ciudadanos. Sería necesario buscar un equilibrio entre arqueología y divulgación, pero sin olvidarnos de que lo que debe primar es el yacimiento, que es el objeto de todo el proceso. 

 

 En ausencia de ese Plan, cualquier cosa que se haga en el yacimiento no deja de ser una ocurrencia más para aparentar que se hace algo, es decir, para cumplir objetivos políticos. Y, aunque el resultado sea que “el erial” se transforma en otra cosa, no podemos caer en el “mejor esto que nada”. Deberíamos pensar sobre si ganar espacios a un descampado sin la reflexión o aporte técnico de los profesionales competentes en las distintas áreas implicadas, sin consenso alguno, es lo más deseable para un lugar tan relevante. Pues los proyectos que se están implantando aparecen, sin más, como resultado de contratos administrativos de redacción de proyectos sin base conocida en informes cualificados que avalen los planteamientos elegidos; plasmándose en jardines, caminos, mobiliario urbano y gravillas de colores, distribuidos alrededor de una senda que se construyó “porque había que hacer algo”; y, todo ello, adornado con algo de arqueología incomprensible. 


En lugar de eso, en ausencia de cualquier Plan y de la reflexión técnica interdisciplinaria y cualificada, y de la participación vecinal, se entrega el proyecto de puesta en valor de un importante yacimiento arqueológico a la creatividad y el diseño del espacio, resultando algo ajeno al fin de la valorización de momentos históricos, donde la arqueología se convierte en un florero más integrado en el jardín, en lugar de ser el protagonista sobre el que debe girar todo lo demás. 


Las edificaciones antiguas, levantadas con materiales como la piedra, la madera o el barro, funcionaban en un reciclaje sin fin, a lo largo de cientos y miles de años, fundiéndose y mimetizándose con el espacio, superpuestas las modernas a las antiguas en diversos estratos y profundidades. Parecería normal actuar en la misma lógica, con el uso de los materiales tradicionales, y tratando de indicar la realidad asincrónica de las distintas ocupaciones humanas. Sin embargo, en un alarde de “insostenibilidad”, se utilizan materiales como las piedrecitas de colores (para diferenciar ambientes, dicen), que quedarán para siempre allí, como elementos indestructibles y extraños, fundidos con el pasado. Los muros uniformados y los suelos, todos partiendo del mismo nivel, crean un pasado liso, desvaído y vano, ajeno a la belleza rugosa de la ruina, a la erosión de la historia, a la profundidad del tiempo y, sobre todo, ajeno a la comprensión y conocimiento de los ciudadanos.      


Leer en artículo en toledodiario.es. Pulsa en la imagen

https://toledodiario.es/opinion-y-la-vega-baja-continua-perdiendo-su-alma/


         
 
 
























2024/08/29

El primer conflicto urbanismo-patrimonio en Vega Baja

 


    Como sabemos, sin tener en cuenta la construcción de la Fábrica de Armas, la Vega Baja se había mantenido relativamente libre de construcciones hasta principios del siglo XX. A partir de los años 20 se empieza a construir el Poblado Obrero, para los trabajadores de la fábrica, en la Calle Coronel Baeza, y por esas fechas, en 1925, Camarasa, una persona preocupada por el daño que se estaba produciendo al paisaje y los monumentos toledanos, afirmaba que “sólo queda libre para el Toledo nuevo la parte llamada Vega Baja, y en ella también han empezado a edificar casitas, sin ningún orden de alineación ni urbanización”. 

    A partir de los años 40, empezó a construirse el barrio de Los Bloques, naciendo así el primer ensanche moderno de la ciudad, en una zona que, debido a su configuración, tenía claramente las mejores características para alojar viviendas. La construcción de estas viviendas se estaba ejecutando paralelamente a la redacción del Plan General de Ordenación Urbana, y por lo tanto fuera de él, redactado por la Dirección General de Arquitectura y aprobado finalmente en 1943.

    Al parecer, durante la ejecución de las zanjas de cimentación de uno de los bloques, probablemente el primero, aparecieron materiales o restos arqueológicos, de los que no se dio conocimiento a las autoridades. De alguna manera dichos hallazgos llegaron a oídos de D. Francisco San Román, en esos momentos Comisario Provincial de la Comisaría Provincial de Excavaciones Arqueológicas de Toledo, que remitió una denuncia al Gobernador Civil advirtiéndole del hallazgo, y denominando a los trabajos “excavaciones clandestinas”, sin duda porque, a pesar de haber sido conscientes de dicho descubrimiento los ejecutores de las obras,  se continuó con las mismas sin que se hubiese informado a las autoridades. El Comisario remitió otro escrito, el 12 de noviembre de 1941 al Director General de Bellas Artes en estos términos: 

“que en la Vega baja de esta ciudad, con motivo de los zanjeos hechos para la construcción de un grupo de viviendas por la Dirección General de Regiones Devastadas, han aparecido algunos restos de sepulcros con cubierta semicilíndrica de barro cocido, semejantes a otros aparecidos hace tiempo en lugares cercanos. Son restos indudables del cementerio árabe, que ocupaba, como es sabido, casi todo aquel perímetro. En mi calidad de Comisario provincial de Excavaciones no se me ha dado cuenta de nada y mis informes son meramente particulares. 

Convendría trasladar al Museo Provincial los restos arqueológicos aparecidos; al mismo tiempo se debería aprovechar esta oportunidad para realizar allí excavaciones metódicas, antes de que avanzasen las construcciones en proyecto; y juzgo inexcusable que inmediatamente se vigilen dichas obras, para estar al tanto de lo que pudiera descubrirse e impedir su destrucción”.

     Pocos días después, el Director General de Bellas Artes respondió a D. Francisco San Román, que al parecer ya debía haber recibido instrucciones verbales, indicándole que se atuviera a las mismas, e informándole que se estaba al habla con el Arquitecto de Regiones Devastadas. 

    El asunto, sin embargo, parece que debió quedar guardado en el fondo del cajón. No hay constancia de que se tomara medida alguna al respecto, ni otra noticia sobre el asunto, hasta 1944.

    Al parecer, el Gobernador Civil, debió advertir mediante un escrito al Director General de Regiones Devastadas de la denuncia realizada por D. Francisco San Román. No sabemos si falta alguna pieza intermedia en la documentación, pero, como vimos,  hasta febrero de 1944, no hay más noticias sobre el asunto. En ese momento es cuando el Director General de Regiones Devastadas remite una queja al Comisario General de Excavaciones Arqueológicas, Julio Martínez Santa Olalla, en el que informa de la denuncia que D. Francisco San Román había dirigido al Gobernador Civil sobre “excavaciones clandestinas” que decía se estaban realizando en Vega Baja. El Director General de Regiones Devastadas argumentaba que lo que se estaba haciendo, “como V.I. conoce” son “zanjas para la cimentación de un nuevo bloque en la Vega, y que por otra parte, los hallazgos hasta el momento son de verdadera escasa importancia, y que en todo ello no había habido más transgresión e la Ley que la forma incorrecta en que dicho Sr. Comisario, se refiere a un Organismo del Estado”.

    Encontramos aquí ya una de las primeras veces en las que un responsable político o dirigente con responsabilidad en la urbanización, valora por su cuente y riesgo, y minusvalora, los restos aparecidos denominándolos de “escasa entidad”, obviando, claro está, el hecho de que su obligación legal, era haber dado cuenta a las autoridades del hallazgo.

    Santa Olalla le remite un escrito, del que manda copia al Director General de Bellas Artes, en el que informa al Director General de Regiones Devastadas de las gestiones que él mismo había realizado solicitando en reiteradas ocasiones al Gobernador Civil que detuviera las “excavaciones clandestinas” que al parecer se estaban realizando en la ciudad, “destruyendo yacimientos arqueológicos”, en cumplimiento de la legislación vigente, además de que procediese a la incautación de los hallazgos, que comunicase el nombre de las personas implicadas en la excavación, que estaba “perjudicando al Patrimonio Arqueológico Nacional” , y realizase investigación para ampliar la información con el fin de tener un “exacto conocimiento de las circunstancias que concurren en las excavaciones clandestinas legalmente prohibidas y castigadas”.  

    De los escritos o telegramas remitidos al Gobernador, al parecer, no obtuvo respuesta, y llamaba finalmente la atención al Director General de Regiones Devastadas en relación a que “sobe la importancia o no de los hallazgos arqueológicos, es esta Comisaría General de Excavaciones quien debe determinar”. 

    No existe constancia de que estos escritos tuvieran efecto alguno en la protección del patrimonio en Vega Baja. Los Bloques se levantaron, y no constan, o no conozco, más denuncias al respecto, o la realización de excavaciones arqueológicas al respeto. Un organismo estatal, en este caso, se unía a la tradición poco respetuosa con el patrimonio de que, al parecer, hasta el momento había hecho gala el Ayuntamiento de Toledo cuando se trataba del respeto o la protección de monumentos o edificios antiguos y restos arqueológicos, frente a la construcción y urbanización, y se convertía en un expoliador más, realizando “excavaciones clandestinas”, frentes a las que, parece, que el organismo, también estatal, defensor del patrimonio, nada pudo hacer, en una lucha entre urbanismo y patrimonio que no se detendría ya desde este momento hasta la actualidad. 

    Poco más tarde la Dirección General de Bellas Artes, como sabemos, no dejó de tratar de corregir los planes urbanísticos que se redactarían por parte de la Administración Local, con el fin de intentar proteger determinados lugares que resultaban gravemente afectados por lo que la administración local estaba planificando, como es el caso de Vega Baja, y ante la resistencia del consistorio, finalmente publicó las Instrucciones de Bellas Artes, que protegían toda la Vega, protecciones que no dejaron de atacarse desde el primer momento, consiguiendo vulnerarlas en algunas ocasiones, y, finalmente, destruirlas totalmente con las modificaciones puntuales 11 y 20 del Plan General de Ordenación Urbana de 1986, cuyos efectos mantienen, hasta hoy, la Vega en peligro. 

Imagen: García Vallejo, Luis. 1951: Ordenación y nuevos bloques en construcción en la Vega Baja de Toledo, Reconstrucción 110:173-180


2024/02/14

De nuevo el ladrillo amenaza a la capital visigoda

Está claro que Vega Baja de Toledo sigue en peligro. 

Después de tanto tiempo con discusiones, abandonos, declaraciones, planes, proyectos, modificaciones, reactivaciones, expolios, sendas, amenazas, convenios, etc., el "problema" (creado por los  mismos políticos), sigue activo, y la Vega Baja de Toledo, en peligro de ser enladrillada y asfaltada. 

En toda legislatura que empieza se ha tomado la costumbre de reactivar el asunto. Y, cada vez, después del revuelo inicial y la protesta ciudadana (no sin lucha y resistencia política), una vez paralizada la expoliación, se termina declarando, por el gobernante de turno,  haber resuelto la cuestión, presentándose como el salvador del sitio, y/o afirmando que desde el primer momento había sido escrupulosamente respetuoso con el patrimonio y haber estado preocupado por su conservación. ¡Su único propósito, siempre, había sido "hacer ciudad", en beneficio de los vecinos, suelen afirmar!

Siempre, en todas las legislaturas desde que Agustín Conde inició este embrollo, como sucedió con Molina, Page o Tolón, poco tiempo después, cuando las aguas se han calmado, vuelve a sacarse a la palestra informativa el asunto, en un ciclo sin fin, como dejándolo caer distraídamente a la opinión pública, "para ver qué pasa", o como sucedió en otros momentos, "por sus cojones". 

Y no iba a ser menos con Velázquez. Aunque este ha salido a los medios papara desmentir las declaraciones de "su" Concejal de Urbanismo; Vega Baja ha vuelto al candelero, y no para bien, para protegerla y dignificarla definitivamente, sino, una vez más, para señalar la posibilidad de sacar un beneficio económico, "en lo que se pueda", enladrillándola y asfaltándola, dándole una nueva mordida. ¡Penoso! Urge, resolver de una vez por todas este asunto, para que Vega Baja se "salve" definitivamente del político de turno. 

Ahora, la pelota está en el tejado del alcalde del PP. En su mano está dejar la cuestión en el limbo y pasarla a su sucesor dentro de cuatro años como han hecho todos sus antecesores, pasar a la historia como el Alcalde que consumó el expolió y destruyó la Vega Baja de Toledo definitivamente, o solucionar este asunto de una vez por todas, y ser reconocido por ello.

¡Señor Carlos Velázquez, póngase de acuerdo con la Junta de Comunidades, y resuelvan este asunto ya, de una vez y para siempre!



2022/07/08

Paseando por la Vega Baja y Peraleda

Antonio Zárate Martín. Canal UNED 

La UNED en La 2 de TVE 

La Vega Baja de Toledo y la Peraleda, que rodean el casco amurallado de la ciudad, han tenido siempre una gran importancia en la historia de la península, no solo por las preciadas vistas que se pueden observar del peñón, sino por los diferentes asentamientos y las distintas utilizaciones q han visto sus tierras. Son historia viva que debemos conservar y es posible pasear por ella. 

Serie: Mediación y gestión del patrimonio. Antonio Zárate Martín profesor jubilado de Geografía UNED. Miembro de la Real Sociedad Geográfica Francisco Javier Fernández Gamero secretario Ateneo de Toledo Yolanda Peña Cervantes profesora de Prehistoria y Arqueología, UNED Mayte Linares Gómez del Castillo, guion y realización

2022/05/28

"Emocionalmente, la Vega Baja, me duele"

 Isabelo Sánchez

"Emocionalmente, la Vega Baja, me duele". Esas fueron las palabras con las que Juan Manuel Rojas Rodríguez-Malo, arqueólogo que trabajó mucho en el sitio cuando allí se quisieron construir 3.000 viviendas, entre los años 2001 y 2006, y que actualmente dirige el emblemático yacimiento visigodo de Guarrazar, en Guadamur, inició su conferencia.

Partiendo de los conocimientos previos sobre el sitio, pues ya se sabía de la importancia del lugar desde el siglo XVI, con documentos que hablan de la importancia de Vega Baja,  que llegan hasta el XVIII, hizo un recorrido por las intervenciones modernas, principalmente las realizadas por su equipo, desde los sondeos previos a la urbanización, allá por 2001, más de 200, en los que prácticamente todos mostraron resultados positivos, ratificando de esta manera los hallazgos antiguos y los documentos que hablaban de ello (dando a entender que no fue una sorpresa que se empezara a comprometer el proyecto urbanístico para construir viviendas, además de usos dotacionales y terciarios,  auspiciado por el Ayuntamiento y la Junta de Comunidades, mientras que intentaban tirar  para adelante, a toda costa, ignorando la realidad arqueológica); la actuación, simultanea, y agónica, en San Pedro el Verde 25, cuando ya casi había sido arrasado por completo el gran edificio que allí había,  los trabajos realizados en los viales de la urbanización, allá por 2003-4, y, por último, la excavación de algunas de las parcelas adjudicadas a propietarios particulares.

Teniendo en cuenta la geología del territorio, las fallas que determinaron el surgimiento y características del peñón toledano, el Cerro del Bu, la llanura de inundación del río, y el territorio al norte y al sur, Juan Manuel nos habló del poblamiento antiguo e intenso del territorio, vertebrado por las vías de comunicación. Aunque el cerro y el peñón, fueron poblados muy pronto, sin embargo, existen importantes asentamientos romanos en la zona de los montes, y sobre todo por toda la vega, muy interesante el de la zona de la estación del ferrocarril, en Santa Bárbara, mostrando que ya en esa época era normal el hábitat permanente de gentes fuera del Casco Históricos, es decir, que vivían fuera de la urbs.

Para entender el poblamiento tardo antiguo, es necesario tener en cuenta esos hábitats previos, los caminos antiguos que se fueron desarrollando desde entonces, y los conceptos o significados de civitas, urbs, y suburbium. De esta forma trató de poner de relevancia, el hecho de que la urbs toledana, la ciudad o espacio construido a partir del centro, durante el periodo que nos ocupa, podía ocupar unas 80 hectáreas, mientras que el suburbium (Vega Baja) que se crea a sus pies, con una estimación prudente, pudo superar las 140 hectáreas.

Este espacio, que empezó a poblarse, aunque débilmente, desde la prehistoria, tiene un importante crecimiento, ya desde época romana, cuando se instalan allí villas romanas o grandes edificios como el circo, que siguen utilizando, o crean, esas vías de comunicación antiguas, en torno a las cuales se configura el asentamiento, las importantes zonas cementeriales y, probablemente, algunos santuarios. Algunas de estas vías tienen un porte importante, aunque también existen viales secundarios, todos ellos atestiguados arqueológicamente, que justifican los ejes del urbanismo que se desarrollaría con los visigodos.

La importancia que adquiere el suburbio quedó atestiguada por el emplazamiento en el lugar del Aula Regia, o salón del trono, que supondría que Vega Baja, el suburbio toledano, se convirtió en el centro de poder del reino. Su presencia en el lugar está claramente atestiguada por las fuentes, no hay ninguna duda, y por la arqueología. Cuando en 2001, el equipo de Juanma se encontraba trabajando en los sondeos encargados por la empresa Vega Baja, previos a la construcción de la urbanización, detectaron el movimiento de máquinas en una parcela aledaña, fuera del ámbito del proyecto urbanístico. Allí, se iba a construir la clínica Fremap, y los arqueólogos quedaron asombrados al ver que, sin intervención arqueológica alguna, se estaban eliminando con una pala excavadora, restos que parecían de gran relevancia. Su denuncia paralizó la obra, y se inició una excavación arqueológica, en lo poco que habían dejado las máquinas. Muros de un metro veinte o metro treinta (como decían las fuentes), aparecieron a la vista, que claramente debían soportar bóvedas elevadas por lo menos a diez metros o más sobre el suelo. Es decir, se trataba de un gran edificio que, por sus características, sólo podría corresponder con un palacio o el aula regia; el centro de poder visigodo, probablemente vinculado con una basílica pretoriense, aun no descubierta, y unido con un gran vial de comunicación y/o procesional, con Santa Leocadia, centro del poder religioso. En torno a esta zona palacial, se levantarían otras importantes edificaciones, que fueron identificadas durante las excavaciones de 2004, organizadas en torno a grandes patios, extendiéndose, a partir de aquí, toda una nueva ciudad, cuyos límites, abarcarían toda la zona de Vega Baja, que actualmente está sin edificar, el barrio de Santa Teresa, el Poblado Obrero, y alcanzaría más allá de la Avenida de la Reconquista, y la Avenida de Barber, incluida la franja del Hospital Virgen de la Salud, sin poder determinar el límite por esta zona, aunque él mismo vio restos arqueológicos, que no fueron excavados, cuando se construyó el aparcamiento de la calle Bruselas.  En la importancia del lugar, es necesario tener en cuenta que Toledo, el suburbium, se convirtió, también,  en uno de los centros de poder religioso más importantes del momento, con la celebración, en la Basílica y en Santa Leocadia, de varios concilios, incluido el que le costó el reino, por enfrentarse al poder religioso, al rey Wamba. El lugar, habría estado habitado, entonces, débilmente en la prehistoria, de forma más importante durante el periodo romano, habría sido intensamente urbanizado en el momento visigodo, y mantendría el poblamiento durante el periodo emiral, y probablemente hasta el siglo X, cuando la ciudad se retrae hacia el interior de la muralla.

En definitiva, peculiarmente, Vega Baja, es un caso excepcional en Europa en la conservación de los restos de una ciudad de la Antigüedad Tardía, un lugar emblemático que ha sido olvidado por las administraciones, y que, dado su estado de abandono, permanece ajeno a la ciudadanía. Se trata de un espacio de gran potencial que precisa, en primer lugar, que sea protegido, pues plantas y árboles crecen sin control deteriorándolo cada día, y en segundo lugar, que sea puesto en valor, no en su globalidad, por la dificultad de excavar todas las hectáreas que tiene el sitio, y de realizar después un mantenimiento de las estructuras afloradas para que no se deterioren, pero sí que sería posible excavar y poner en valor alguna zona o zonas,  de forma que la ciudadanía pudiera valorar lo que realmente hay ahí. El resto de espacios, las zonas de menor valor arqueológico, podrían convertirse, por ejemplo, en jardines, por ejemplo de aromáticas, que no tienen grandes raíces que destruyan los restos, para que el espacio pueda ser disfrutado por los ciudadanos. Pero esta conservación, y puesta en valor, depende de la sociedad, de la ciudadanía. 

Para finalizar, puso en relación o comparó, el esfuerzo que, con muy pocos recursos, se viene haciendo en Guarrazar, un lugar que, en 2013-2014, estaba casi desaparecido, y que con mucho trabajo está aflorando poco a poco, y que cada vez es más apreciado por los ciudadanos, gracias a la puesta en valor que se está realizando allí, principalmente con los niños, que son en quiénes hay que incidir para que se valore el pasado. Guarrazar, en Guadamur, aunque se muestra como un lugar importante del mundo visigodo, se encuentra a diez kilómetros de Toledo, en medio del campo. Si ese trabajo, ese proyecto, que él personalmente ofreció a la administración local y regional, antes de hacerse cargo de Guarrazar, se hubiera realizado en Toledo, en la capital, donde las personas pueden bajar a la Vega Baja, andando, el éxito en cuanto a la difusión y valoración del patrimonio, habría estado garantizado, desde hace varios años, y su futuro estaría garantizado desde hace mucho tiempo, lo que le lleva a ese dolor emocional, por el tiempo y las oportunidades perdidas.

En mi opinión, está claro que Vega Baja necesita un proyecto o un plan, pero no un plan urbanístico, sino uno de protección y puesta en valor, que aleje definitivamente la sombra del ladrillo, o las intervenciones u ocurrencias puntuales. Es necesario, como puso de relieve el conferenciante, sacar toda la información que existe sobre el sitio, que es mucha (él mismo cuenta con una estantería completa llena de documentación sobre Vega Baja), y trabajar en ella, para, a partir de aquí, poder tomar las mejores decisiones sobre el lugar. 

Son muchos los años de abandono de Vega Baja, en mi opinión propiciados interesadamente por las administraciones que deberían haberlo cuidado y puesto en valor, sin duda, porque siempre albergaron el deseo de llenar todo ese espacio de asfalto y ladrillo (que ya lo tienen lleno de coches), en una política absurda e insostenible, de crecer y quemar suelo, sin ton ni son, en un contexto de crecimiento poblacional cercano al cero; en lugar de rehabilitar viviendas, regenerar espacios degradados e intentar proporcionar a los ciudadanos entornos agradables y calidad de vida. Qué mejor entorno que poder pasear con la vista de la ciudad amurallada al fondo, entre jardines fragantes, y bellas ruinas que nos hablan de un pasado brillante y glorioso. 

Aunque parece que, finalmente, gracias otra vez, como en 2006, a la presión ciudadana (que sus intenciones eran claramente otras), Vega Baja puede estar salvada (ya veremos finalmente ese POM cuyo avance llevan anunciando tanto tiempo y que mantienen oculto a la ciudadanía), no nos olvidamos de La Peraleda, ese espacio al otro lado del río, que claramente pertenece al mismo espacio geográfico, que perteneció en el pasado a la misma unidad cultural, y que se encuentra dentro del espacio protegido por UNESCO, cuando declaró la ciudad de Toledo patrimonio de la Humanidad. Parece que, vistas las dificultades para construir en la Vega (su obsesión), la administración local y regional, han virado su objetivo hacia ese otro espacio que, excepcionalmente se ha salvado del urbanismo feroz en los momentos de mayor fuerza de la burbuja del ladrillo, pero que ahora, puede volver a estar en peligro, mucho más de lo que lo estuvo en 2007, con aquél POM salvaje; ya que el pistoletazo de salida para llenar de ladrillo y asfalto ese espacio lo han dado ya, con la ubicación en el sitio del cuartel de la Guardia Civil, en un claro intento de liquidar la cuestión, con la ayuda o el impulso de la implantación en el sitio de una institución querida por muchos ciudadanos (es decir, la utilización política de esta institución), para que así existan menos obstáculos a sus deseos y ocurrencias.

Sólo una última reflexión. La serie de conferencias que ha organizado la plataforma “Toledo. Sociedad, Patrimonio y Cultura”, es de gran interés para comprender la relevancia y valor para la ciudadanía, de lo que las administraciones local y regional han denominado, en su famoso convenio “Sitio histórico y natural de la Vega Baja de la Ciudad de Toledo”.  En las mismas, participan grandes expertos en geografía, paisaje, educación, y arqueología. Los gestores públicos que tendrán la misión futura de proteger y dar a conocer este espacio, deberían, para poder tener una visión clara e informada de lo que se puede o debe hacer en el lugar, por lo menos, estar presentes en este tipo de eventos. Conocemos la gran afición por la fotografía de nuestros gobernantes; en la inauguración de cualquier tipo de mobiliario público, empresa privada, o evento, ya sea realizado por la propia administración, o como políticos adosados para la foto, con el eslogan de que “el ayuntamiento apoya”; pero creemos que es aquí donde hay que estar, donde se debate el futuro de aspectos importantes de la ciudad, como es en este caso Vega Baja, haya o no haya foto, para aprender, para ilustrarse, para que nos ilustren a los ciudadanos y para que respondan a las preguntas y dudas de estos. Todos sabemos que no tienen ningún plan de ciudad, y así es difícil tomar decisiones acertadas. Por lo menos podían informarse.  Ayer, entre los asistentes a la conferencia, estaban varios representantes de la corporación municipal, en concreto, de Izquierda Unida-Podemos, del Partido Popular y de Ciudadanos, lo que hizo que resaltara más, aunque viene siendo normal, la ausencia de representantes del PSOE.  


Estas son las conferencias que quedan:

2022/03/16

Errores y BIC's

     Hace un tiempo informaba sobre los errores existentes actualmente en la delimitación del espacio que se conoce como Conjunto Histórico. En concreto, los planos que utiliza la administración no se corresponden con los límites reales establecidos en su momento para la zona delimitada como Monumento Histórico Artístico en 1940, y Patrimonio de la Humanidad en 1986, lo que tiene consecuencias legales en relación a la zona protegida, por alterar, además el espacio que debe abarcar el Plan Especial del Casco Histórico. (Conjunto Histórico de Toledo. Error detectado en su delimitación y solicitud para que se revise y subsane; Los límites del Conjunto Histórico. ¿Son los límites que se manejan actualmente en los documentos oficiales, correctos?; Los límites erróneos del conjunto histórico de la ciudad de Toledo, una necesidad urgente de revisión).

    Recientemente he podido detectar otro error. En este caso, al contrario de lo que sucede con los límites del conjunto histórico, en donde el espacio protegido real ha sido reducido, se atribuye una protección a un área que realmente no tiene. Se trata del ámbito del Camping del Circo Romano, que estos días se encuentra en todas las noticias porque ha sido subastado y adquirido por una empresa dedicada a negocios inmobiliarios por 1,1 millones de euros. Según se asegura en el informe de la situación urbanística de la parcela subastada, emitido por el Ayuntamiento de Toledo,  "la totalidad del ámbito de esta unidad está afectado por la declaración del Circo Romano como Bien de Interés Cultural del Circo Romano, por Real Orden de 21 de marzo de 1920 y por la Declaración de Yacimiento Arqueológico de la Vega Baja Como Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica por Decreto 71/1992 de 28 de abril". Bien, pues esto no es cierto. El error se encuentra asimismo en la Modificación Puntual 28, que como sabemos recobró para este espacio la misma edificabilidad que existía en el POM 2007, anulado por la justicia. Tanto en la Memoria Justificativa, como en las Normas Urbanísticas, en relación a la Unidad del Circo Romano, Unidad UA 1 y UA 2, se dice que "La totalidad del ámbito de esta unidad está afectada por la declaración de Bien Cultural del Circo Romano". Y, vuelvo a decir, que esto no es cierto. 

Toledo. Vista General. Ubicación del Camping del Circo Romano, en relación con el Casco Histórico y con Vega Baja

    La alcaldesa de Toledo ha declarado ante los medios de comunicación que "estamos hablando de un BIC, lo que no se van a hacer van a ser viviendas". Y vuelvo a decir, "esto no es cierto".  No se me ocurre. No alcanzo a comprender, cuál puede ser el motivo por el cuál una empresa dedicada al negocio inmobiliario, pueda adquirir un terreno por 1,1 millones de euros, si no es para venderlo para construir viviendas, y no alcanzo a entender, cómo se puede escribir en documentos oficiales y decir públicamente, algo que muy fácilmente puede comprobarse que no es cierto. 

    En cuanto a la posibilidad de construir viviendas, la misma alcaldesa que hace estas declaraciones, impulsó la redacción y aprobó la Modificación Puntual 28 del Plan General de Ordenación Urbana, que fue aprobada definitivamente por la Orden 197/2018, de 21 de diciembre, y como se ve en la imagen siguiente se contempla la posibilidad de construir 300 viviendas de cinco plantas sobre rasante, más ático retranqueado, más superficies comerciales. ¿Si la alcaldesa no quería que se construyeran viviendas en dicho espacio, por qué hizo que se redactara y aprobó esta Modificación Puntual 28, dejando el suelo listo para constuir? No lo entiendo. 

Urbanismo, Planeamiento, Modificación Puntual 28, Circo Romano de Toledo, Toledo, Vega Baja

    Voy a intentar mostrar lo más gráficamente posible, que el espacio del antiguo camping del Circo Romano (la mayor parte porque hay una pequeña franja al este que sí es BIC) no es BIC, a pesar de lo que dicen los instrumentos urbanísticos aprobados por el Ayuntamiento, el informe urbanístico redactado por un arquitecto municipal, y las declaraciones de la alcaldesa. 

        Como se ve en la imagen superior, se trata de dos parcelas separadas por la Avenida Mas del Rivero, que limitaban al noreste con el antiguo proyecto urbanístico Vega Baja I, donde se pretendían construir 1.300 viviendas, y cuya paralización provocó, indirectamente, al compartir viales e infraestructuras, la detención del PAU del Circo Romano donde se pretendían construir 300 viviendas de lujo. 

    En 1920, la Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos de Toledo se dirigió a la Junta Superior de  Excavaciones interesándose por la supresión de las obras que se estaban realización  en los terrenos de las ruinas del Circo Romano. Como resultado la Real Academia de la Historia solicitó la protección de las citadas ruinas, que fueron finalmente declaradas "Monumento Arquitectónico-Artístico". La declaración no contemplaba ningún límite, sólo "las ruinas del Circo Romano situadas en la vega de la ciudad de Toledo". 

    Más abajo vemos el espacio que aproximadamente ocupan las ruinas del Circo Romano, en relación con las parcelas subastadas. 


    Quiero mencionar aquí la declaración de la ciudad de Toledo como Monumento Histórico Artístico en 1940 que, aunque en ese momento no incluyó límites definidos, sino que se protegió "la ciudad", sin embargo, más tarde, sí que fueron establecidos, expresamente, en las famosas "Instrucciones de Bellas Artes" (1965 y 1968); límites que a su vez fueron recogidos en la documentación para la declaración de Toledo como Patrimonio de la Humanidad (Más arriba pueden verse enlaces sobre este asunto). Pues bien, sólo mencionar que en la documentación oficial de la administración local no se hace ninguna referencia gráfica al espacio declarado Monumento Histórico Artístico en 1940, a pesar de que la Ordenanza del Plan Especial del Casco Histórico "tiene por objeto la protección del área afectada por la declaración de Conjunto Histórico". La ordenanza se redactó a continuación del Plan Especial, que sí tiene un plano, y cuyos límites, que no son los del Monumento Histórico-Artístico, sino más pequeños, son sobre los que se está actuando con la ordenanza. Sin embargo, la ordenanza es clara, se aplica sobre los límites del Monumento declarado en 1940, por lo que existe una importante y grave contradicción que tiene implicaciones legales. Si ese mapa del Plan Especial no concuerda con el del Monumento declarado en 1940, otro elemento que no concuerda es el mapa que se incluye como de la zona declarada Patrimonio de la Humanidad. Los planos de 1965 (Instrucciones de Bellas Artes) y 1982 (Documentación para la declaración Patrimonio de la Humanidad), son claros, y el texto de la declaración no deja lugar a dudas: el Circo Romano estaba incluido dentro de esos planos como perteneciente al Monumento Histórico Artístico, por lo que tanto en lo referente a la Declaración como Patrimonio de la Humanidad, como en lo referente al Plan Especial del Casco Histórico, el mapa es, o debería ser, el mismo, e incluir el Circo Romano, y sin embargo lo dejan fuera. 

    A partir de 1985, con la aprobación de la Ley del Patrimonio Histórico Español, la transferencia en las competencias de Patrimonio a las Comunidades Autónoma y la aprobación de leyes regionales de patrimonio, se produjeron cambio en los criterios para la protección de los bienes, y en cuanto a las denominaciones de estos. En esos años se pasó de la protección de los monumentos por sí mismos, a la protección de un área más amplia que incluía su entorno. Aparecen los Bienes de Interés Cultural, y otras figuras de protección como Conjunto Histórico, o Zona Arqueológica

    En este contexto, en 1992 culmina la tramitación del expediente por el que se declara como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento de la Vega Baja de Toledo, una amplia zona en torno al Circo Romano y al Cristo de la Vega. Siguiendo los preceptos de la Ley de Patrimonio Histórico Español (Art. 11) la declaración de BIC debía incluir un "entorno", y así se hizo,  aunque escaso (10 metros). Más abajo podemos ver la zona declarada en 1992 en rosita, con las ruinas del circo romano encima en azul claro, en relación a la parcela subastada. La línea dibujada de la Zona Arqueológica, hay que separarla 10 metros en una línea paralela al objeto de la declaración, según establece el Decreto. 


    Como sabemos, a la paralización en 2006 del proyecto urbanístico de Vega Baja I, le siguió la declaración, en 2008, de otro BIC con categoría de Zona Arqueológica, denominado Ampliación del Yacimiento Vega Baja. Dicho BIC es peculiar. Es una de las pocas excepciones de BIC de Castilla-La mancha que no se dotó de entorno de protección, y la delimitación del área protegida se ajustó milimétricamente, como si nuestros antepasados hubieran detenido en esa línea sus edificaciones por algún motivo poderoso. Evidentemente esto es imposible y absurdo, máxime cuando no se había realizado ningún estudio para delimitar el área real del yacimiento, pero sí existían datos, en base a obras realizadas en el entorno del mismo, de que las construcciones antiguas, como era lógico, se extendían más allá. Una prospección con métodos geofísicos demostró que los restos se extendían por un área mucho más amplia. La realidad es que dicha declaración BIC se ajustó a la línea del proyecto urbanístico única y exclusivamente para mantener vivas las expectativas de construir en el resto de áreas, es decir por un puro interés económico del que saldrían, o saldrán beneficiados unos pocos particulares, a consta del patrimonio de todos. En todo caso, como decía, debido a que el área protegida se ajustó al proyecto urbanístico, y no se la dotó de entorno de protección, como exige la ley, dicha protección no afecta al antiguo Camping del Circo Romano. 

    Como salta a la vista, resulta totalmente sorprendente que siendo esta nueva declaración una ampliación del yacimiento Vega Baja declarado en1992, no se arrastrara la línea directamente entre una y otra zonas, y, sin embargo, se diera un salto que dejó el antiguo Camping del Circo Romano sin incluir en la protección, en mi opinión, con una clara intención especulativa futura. 

    La zona subastada resulta también afectada por el entorno de protección del Conjunto Histórico de la Fábrica de Armas, en ese piquito existente en la esquina entre el Paseo del Cristo de la Vega y la Avenida Mas del Rivero, como vemos en el mapa de más abajo. Podemos ver en amarillo claro, cómo el entorno de protección penetra en la zona mencionada. 


    El reciente Convenio de Vega Baja firmado entre el Ministerio de Cultura y Deportes, la Junta de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Toledo, habla del desarrollo de actuaciones en el ámbito del Sitio Histórico y Natural de la Vega Baja de la ciudad de Toledo. Pues bien, es necesario decir que, aunque la denominación de Sitio Histórico, como una de las figuras de protección con que se puede declarar un Bien de Interés Cultural,  se encuentra recogida en la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla la Mancha, dicha protección en realidad no existe. Como todos los Bienes de Interés Cultural, precisa que sea expresamente declarada tras un procedimiento establecido en la norma. Dicha declaración debería contener una delimitación que podría incluir todo el área que nos ocupa, pero a fecha de hoy, esa declaración no se ha tramitado. Es decir, la mención en el Convenio de ese espacio como Sitio Histórico y Natural de Vega Baja, hoy día no tiene ninguna legalidad que pueda ejercer un efecto protector sobre la zona. En el documento siempre se habla de los sitios declarados Bien de Interés Cultural y su entorno de protección, en concreto del Circo Romano, de la Ermita del Cristo de la Vega y el Yacimiento Arqueológico de la Vega Baja, y como hemos visto, por lo tanto, queda automáticamente excluida la mayor parte del espacio de las parcelas subastadas, y no sólo eso, sino el resto de parcelas de la Vega, como es el caso de las parcela en la que se pretendía construir el Cuartel de la Guardia Civil, la de la iglesia, o la del macro-aparcamiento, todos ellos, terrenos donde se sabe, en base a las prospecciones realizadas, que existen restos arqueológicos, iguales a los existentes unos pocos metros más allá en las zonas protegidas. En el convenio, no se mencionar este hiato absurdo del antiguo Camping del Circo Romano, pero tampoco se hace mención a la posibilidad de extender las protecciones existentes actualmente a las zonas mencionadas. 

    Por último hay que decir que la zona no carece completamente de protección. La parcela del antiguo Camping se encuentra dentro del Ámbito de Protección A1. Reconquista-Vega Baja, de la Carta Arqueológica del Término Municipal de Toledo. Es decir, antes de realizar cualquier intervención en dicha parcela es preciso realizar un estudio arqueológico, aunque eso no detiene (aunque podría, pero es una posibilidad muy remota), necesariamente, cualquier construcción que se planifique sobre ese suelo, sino que posiblemente permitiría la construcción, una vez documentados los restos, tal vez conservados algunos, y otros desmontados. Al carecer el lugar de esa protección extra que otorga la figura del BIC, y  al no estar vinculado legalmente el espacio afectado a los BIC's existentes en el entorno, el tratamiento que se realizará en cuento a la valoración técnica de ese estudio, podría ser como si los restos arqueológicos fueran elementos aislados e independientes del entorno. Como consecuencia, puede resultar que la Consejería obligue a excavar y documentar los restos, que haga proteger algunos en el subsuelo, y en otras zonas se diga que no se pode construir, y permita construir en las zonas no afectadas o en las que considere que los restos tienen menos valor. Eso es lo que se viene haciendo habitualmente  cuando aparecen yacimientos arqueológicos (o existen ya conocidos en la carta arqueológica) como consecuencia de la realización de un proyecto urbanístico o de la construcción de infraestructuras. Es decir, la inclusión de un yacimiento, como es este caso, en la carta arqueológica, no paraliza ningún proyecto de construcción. Es cierto que existen ya suficientes antecedentes para que lo que aparezca se valore como parte del conjunto o inseparable de los restos que existen a pocos metros, pero ese resultado no es seguro.  Recordemos que ya en Vega Baja I se estuvo a punto de destruir el yacimiento arqueológico, antes de ser protegido como BIC, cumpliendo la legislación de patrimonio, es decir, excavando, documentando lo excavado, preservando algunos elementos, mientras que otros se autorizaba su desmontaje y se permitía la construcción.  Más abajo podemos ver la relación existente entre la parcela subastada y el ámbito de protección A1.Reqonquista-Vega Baja marcado en azul. 


     En consecuencia, como hemos visto, la mayor parte de la parcela subastada del antiguo Camping del Circo Romano, no es Bien de Interés Cultural (Imagen de más abajo: en rojo zona BIC; en amarillo, zona dentro del entorno de protección de la Fábrica de Armas, y verde, zona que no es BIC), y por lo tanto carece de cualquier protección extra y lo que se dice, tanto en la Modificación Puntual 28, como en el informe de la situación urbanística, y en las declaraciones de la alcaldesa, no es cierto. A fecha de hoy existe una planeamiento urbanístico, aprobado por el Ayuntamiento de Toledo y la Junta de Comunidades, que afecta a esa parcela y que permite construir 300 viviendas y otros usos terciarios, y por lo tanto, mañana mismo se puede presentar un proyecto de construcción. ¿Se puede parar? Se puede. Simplemente bastaría con que se iniciara inmediatamente el procedimiento para declarar ese espacio BIC. Ese es el paso que deben dar los políticos si quieren que nos creamos que ahí no se va a construir. Sólo requiere voluntad política. Otra posibilidad es que se realizara otra modificación del PGMOU 1986, eliminado de dicho planeamiento las Unidades de Actuación ubicadas en la Vega, incluida la del antiguo Camping del Circo Romano, borrando así de un plumazo cualquier posibilidad de edificar en el área. En última instancia, existe la posibilidad, aunque más remota, de que los informes emitidos por los técnicos de la Consejería, en base a las excavaciones que se realicen y el informe que hagan los arqueólogos digan que la construcción es inviable, pero eso supondría dejar toda la responsabilidad en manos de los técnicos que tendrán que ajustarse a la legislación existente, y enfrentarse a las presiones económicas por construir.




Isabelo Sánchez

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